sábado, 12 de enero de 2019

LECCIONES DE ESPAÑOLIDAD

Con su habitual mezcla de desparpajo e ignorancia, Francisco Núñez, presidente de los peperos castellano-manchegos y alumno aventajado de nuestra querida doña Finiquito, ha defendido la necesidad de incluir “valores de españolidad” (¿?) en el sistema educativo para proporcionarle “un tinte nacional” (¿¿??). Afirma, además, que nuestra región debe liderar dicho proceso de exaltación patriótica.

Pues bien, antes de que este locuaz vendedor de humo (Vox y Ciudadanos mediantes) reintroduzca como manuales escolares la Enciclopedia Álvarez/Núñez y el Catecismo del padre Ripalda, convendría recordarle algunas cosillas. Como que la palabra España deriva de Hispania, nombre de origen probablemente fenicio con el que los romanos denominaron a esta tierra. Los romanos, a su manera, trajeron aquí las ideas de la Grecia antigua. Desde el siglo II se constata la llegada del cristianismo, una herejía nacida en Palestina. Luego llegaron desde la Galia los visigodos, un pueblo originario de Escandinavia. En el 711 fueron derrotados por árabes (de Arabia, claro) y, sobre todo, bereberes procedentes del Rif y el Atlas. Empezó a continuación una nueva época de la que conservamos espléndidas evidencias. La mezquita de Córdoba se construyó en tiempos de una dinastía llegada directamente desde Siria. La Giralda y la Torre del Oro fueron construidas por los almohades, que partieron del norte de África. Poco antes de la caída de Granada, llegaron los gitanos. Les llamaron así porque creyeron que venían de Egipto (egiptanos-gitanos), pero realmente provenían del Punyab (India). Aquí su forma de cantar se mezcló con el sustrato local morisco-sefardí, y el resultado fue una bomba atómico-artística: el flamenco, símbolo máximo de españolidad para cualquier “guiri”. Entretanto, en Toledo, sabios judíos, musulmanes y cristianos traducían amorosa y pacíficamente obras grecolatinas, árabes o indias.

En fin… Llegaron los Reyes Católicos. Por mucho que se empeñen los ultras, no reconquistaron Granada, sino que la conquistaron; y no fundaron España, porque nunca se autodenominaron reyes de España, ni ellos ni sus sucesores durante tres siglos. Esto venía a ser más bien una confederación de estados. El 12 de octubre de 1492 llegó a América Cristóbal Colón, un genovés, al frente de una expedición financiada por Luis de Santángel, un judío converso. Desde el punto de vista cultural, comienza el Siglo de Oro, el único que dura 200 años, jeje. Es la época de La Celestina de Fernando de Rojas (criptojudío), de Luis Vives (converso huido de España), del Lazarillo (seguramente de Alfonso Valdés, erasmista), de San Juan de la Cruz y Santa Teresa (ambos de familia judía conversa y emparentados espiritualmente con el sufismo musulmán), de Cervantes (que lamentó la expulsión de los moriscos en la segunda parte del Quijote), de Góngora (de familia conversa hasta los higadillos), de Quevedo (encarcelado por enfrentarse al poder)… Y en las ciudades florecen el Renacimiento y el Barroco, que llegaron de Italia.

El XVIII es el siglo de la Ilustración, que viene sobre todo de Francia. Con el tiempo y alguna que otra revolución, se convierte en el liberalismo, que toma cuerpo en nuestro país con la Constitución de 1812, en la que por fin se habla de España como nación, aunque las constituciones posteriores aludan frecuentemente a “las Españas”. El liberalismo lo propaga en gran medida la masonería, que quizá se funde en Jerusalén, quizá en Francia o quizá en Escocia. Algo después llegan el marxismo (desde Alemania), el anarquismo (desde Rusia) y los nacionalismos (desde todos los rincones de Europa a casi todos los rincones del estado). Por otro lado, la desigualdad, la explotación, la corrupción y las guerras civiles (ese deporte hispánico tan nuestro) obligan a emigrar a 6.700.000 compatriotas entre 1890 y 1990. Actualmente, cientos de miles de jóvenes españoles andan fuera de nuestras fronteras buscándose la vida. A la vez, cada día llegan a nuestro país personas procedentes de todo el mundo que revitalizan nuestra economía, rejuvenecen nuestra población y nos enriquecen con su cultura.

Y en eso consisten básicamente los valores de la españolidad. Perdonad, queridos/as lectores/as, la matraca de artículo que nos ha salido. Pero conviene recordar el carácter profundamente mestizo y plural de nuestra nación, porque sólo desde la conciencia clara de ese mestizaje y esa pluralidad podemos combatir la visión rancia, plana, unidimensional, nacionalcatólica y pedorra que nos quieren imponer Núñez y sus secuaces naranjitos y verdosos.






domingo, 6 de enero de 2019

CARTA A LOS REYES MAGOS 2019


 
No es la primera vez que en estos casi 16 años de letras semanales, les escribimos una carta a los Reyes Magos a pesar de nuestra republicanía manifiesta. Por si cuela, o para que quien proceda tome nota al menos. Así, por ejemplo, este año hemos elaborado la siguiente:

Queridos Reyes Magos, como hemos sido más buenos que pa qué, nos atrevemos a pedir lo siguiente:

A nuestros reyes, los nuestros, con poca magia ellos (aunque hacen desaparecer cosas, eso sí), una pensión de jubilado con la que vivir al emérito, y un salario digno (cuando se lo gane) al actual. Lo que a cualquier español o española, vamos. Mientras eso llega, que esperemos sea pronto, pues lo justo y ético: que sea la Infanta Elena la reina, y Froilán el heredero. Pero eso, solo hasta que en breve deje de existir dicha institución.

A Salvini, una lección con un crucero por el Mediterráneo, ¡pero en patera!

A la fiscalía, que en vez de ir a por los cómicos y raperos, unas causas en las que actúe con los partidos que ponen vídeos en los que se desea la muerte del presidente del gobierno en su página oficial.

A Casado, una operación de cirugía que le ponga la cara (melena y tableta) de Josemari, para su felicidad completa y vergüenza ajena del resto de los humanos.

A Vox mejor que no les dejéis nada, sobre todo por no haceros correr el peligro, que cuando vean dos asiáticos y un negro … no se sabe. Si al final os la jugáis, un poco de corazón, y un puñadito de neuronas, les irían bien.

A Baltasar Garzón, Almeida y Llamazares, les íbamos a pedir protagonismo y un carguito, pero no hace falta, ya se lo traerá el PSOE.

A los y las independentistas, da igual lo que les traigáis, o los de un lado, o las del otro, o a los del otro, … no les va a gustar.

Al alcalde de Albacete, un soplo de aire fresco, entre otras cosas a ver si se deja de atentar en la ciudad contra el honor patrio de tener un banderón permanentemente flácido.

A Emiliano G. Page, nos gustaría que fuera más socialista que bonista, que prefiriera gobernar con la izquierda que con la derecha… pero hay cosas que ni vosotros podríais, así que traedle el compendio de discursos de Don José Bono en verso y sánscrito, para que al menos pueda innovar un poquito.

A Rivera, que las carreteras se pinten rojigualdas. Claro que cuando vea juntos los carriles de ir y los de volver, lo mismo le da un infarto al parecerle una señera.

A Pedro Sánchez, el CD del capítulo de Barrio Sésamo donde enseñan a diferenciar izquierda de derecha.

A Pablo Iglesias, un poquito de por favor, un poquito de escucha y un poquito de humildad. Es imprescindible que se lo dejéis con un manual de instrucciones, todo es nuevo para él.

A Alberto Garzón, un GPS, para que sepa ponerse en su sitio.

A los gobiernos de España, sea quienes sean y aunque bien lo merezcan, nada de carbón, ¡unas renovables de una puñetera vez!

A quienes leéis a Puente Madera, pues nuestras gracias, y nos dejamos de intermediarios y pedimos que se cumplan directamente vuestros deseos. Y a los Puente Madera, que dentro de dieciséis años tengamos el ánimo y la fuerza de querer continuar otros dieciséis más.

¡Ah, claro! y a los machistas, una mierda.







domingo, 30 de diciembre de 2018

Ana, ¿tú también?

  • No, no, noooooooooooo.
Jose Mari despertó gritando, bañado en sudor, con el palpitante corazón haciendo temblar su tableta abdominal y el bigotillo empapado de babas.
  • ¿Qué pasa, Jose?- preguntó sobresaltada su Ana.- ¿Qué pasa? ¿Es otra vez esa pesadilla de los comunistas rompiendo España y comiéndose a los niños?
Jose Mari la miró con ojos de locura.
  • No, mi botellita, mi Ana, no… esta vez era otra cosa… esta vez eras… tú.
  • ¿Yo?- dijo ella abriendo mucho los ojos.
  • Sí, tú. Ha sido horrible. ¡Qué extraño! He soñado que un tribunal te condenada por haber vendido pisos públicos a unos buitres. Te condenaba como ya han condenado a todos ellos, a todos los que vinieron a la boda de nuestra hija en El Escorial y que se han empeñado en manchar el apellido Aznar.
  • ¿No me digas? Qué tontería de sueño. Menos mal que desde el día de los Santos Inocentes no te dejo ver la tele, ni hablar con los Vox, ni con ese chico nuevo que has puesto en el PP, ni nada de nada. Aislamiento total en este chalet construido en pleno parque natural protegido. Un remanso de paz.
  • Pero Ana, parecía muy real. El juez decía que tú, Ana Botella, como alcaldesa de Madrid, habías dañado deliberadamente las arcas públicas. Condenada, imagínate, qué vergüenza, la primera mujer de un presidente de España y la primera alcaldesa de Madrid condenada. ¿Qué voy a decir yo ahora cuando vaya a los foros de economía y política a impartir mi doctrina sobre cómo la extrema derecha salvará a España y al mundo?
  • Tonterías, eso se te ha ocurrido porque eres muy buena persona, y como es navidad y los socialistas la quieren destruir, te habrás acordado caritativamente de toda esa pobre gentuza a la que le dimos 2.956 viviendas de VPO en alquiler que luego vendimos a fondos buitre por debajo de coste, haciéndole perder dinero al ayuntamiento, para que después esas multinacionales extranjeras les subieran el precio del alquiler hasta ahogarlos… en fin, ya sabes, como tú siempre defiendes, el mercado es el mercado, los poderosos ganan porque son más listos y tienen pocos escrúpulos y nosotros les ayudamos desde el gobierno… y los débiles, con perdón, se joden. Eso es lo que tú dices en tus charlas, ¿no? Y, aún así, les dimos una casa a esa gente miserable que ahora nos ha denunciado.
Aznar la miró con ojos alucinados.
  • No-contestó ella-no te preocupes, la casa no se la dimos en el barrio de Salamanca, que ahí afearían mucho nuestras calles y nuestras tiendas de lujo. Las casas están por ahí, por el fin del mundo, más allá de Vallecas y eso… esa gente nunca va a la Plaza Mayor a tomarse un café con leche… qué pena que se nos fastidiara el negocio de los Juegos Olímpicos de Madrid, que ahí hubiera habido también tajada para nuestros amigos, como con la Fórmula 1 y la visita del Santo Padre a Valencia, amén.
  • Sí, sí, ahora recuerdo-comenzó a susurrar Jose Mari.- Sí, yo era presidente y con la Ley del Suelo inicié la fiebre inmobiliaria que terminó en una tremenda crisis económica, y muchas familias se jodieron, a miles las desahuciaron, algunos se suicidaron, millones se endeudaron y miles de nuestros amigos se hicieron millonarios, cada vez más ricos, como en los grandes países que eran nuestros aliados, Estados Unidos y Gran Bretaña, con los que invadimos Iraq.
  • Eso, eso es, venga, tranquilízate-le dijo Ana secándole el bigotito.
  • Sí-contestó él mirándola a los ojos-pero dime una cosa, entonces, ¿es mentira que un tribunal te haya condenado?
  • ¡Huy, pero qué tonto eres!-replicó ella sonriente.- Pues claro que es mentira, es todo mentira. Lo que sí estoy pensando es que cabe la posibilidad de que, alguna vez, algún juez comunista quiera procesarme y condenarme y multarme con un porrón de millones de euros… y estoy pensando que le digas a Casado que nos rebaje los impuestos a los ricos, para poder pagar la multa, solo por si acaso…
  • Vale-contestó Aznar, cayendo rendido en la cama-, mañana lo llamo y le digo que los rebaje un 25% a las familias con las rentas más altas.
  • Vale-suspiró Aznar, ya medio dormido-y le diré a Abascal que, cuando sea presidente, indulte a todos los invitados de la boda... también a la madre de la novia.
Y, a la séptima barbaridad, Aznar descansó y roncó.


domingo, 23 de diciembre de 2018

¡LA VIRGEN SANTA!



Al que madruga dios le ayuda, se dijo Kichi esa mañana al despertar. ¡Por dios! Estos de la Europa Laica no deben leer la prensa, si lo hicieran, sabrían que Don Pablo dijo que no solo PP, PSOE y Ciudadanos apoyaron razonablemente la medalla a la virgen, sino también nosotros ¡los laicos de programa de Podemos! Y si lo dice Don Pablo, se acabó la discusión: válgame dios y las ánimas benditas del purgatorio, si solo unos locos izquierdosos no apoyaron tan laica medida; iba diciendo Kichi, alcalde de Cádiz, camino a los juzgados. Al llegar entró a la sala y el juez les dio la bienvenida: a la paz de dios (alabado sea contestaron), pasen, pasen ustedes a este templo del laicismo, aconfesionalidad y equidad que es la Justicia española. Y mira, fue oír la palabra templo, y a Kichi se le pusieron ya los pelos como escarpias.
Estamos aquí reunidos, dijo el juez, porque Europa Laica dice, que la entrega de una medalla a la virgen es una vulneración del Reglamento de Honores y del carácter aconfesional que es exigible al simbolismo institucional.
¡Madre del Amor Hermoso! Espetó el abogado de Kichi. ¿Aseguran que la virgen no es persona física ni jurídica? Resulta increíble, ¡Jesús qué cosas! Si esto sigue así, que dios nos coja confesaos, no sé dónde iremos a parar.
Bien, comencemos y vamos a la Madre del Cordero, porque, aunque a veces estos vayan hechos unos Adanes y unos pordioseros, que dios los bendiga porque esto de la medalla les enaltece, lo mismo porque a veces son un poco vivalavirgen. Pero bueno, no es el momento de predicar en el desierto, procedamos con la laicidad que nos caracteriza, y aquí paz y después gloria.
El abogado de Europa Laica no daba crédito a lo que oía, y cuando intentaba exponer lo que parecía tan obvio, le volvían a caer encima: ¡dios los cría y ellos se juntan!¡Por los clavos de cristo! ¿qué no hay imparcialidad con las cosas de la Iglesia? Juro que pienso hacerle pasar las de Caín como no decline en su actitud, y otrosí afirmo que me quedaré como dios si logro que ese atajo de laicos salgan de aquí llorando como Magdalenas. Pero bueno, como tengo más paciencia que el santo Job continuaré. Señor Kichi ¿algún testigo? ¡Por supuesto señor juez! exclamó Kichi: ¡a dios pongo por testigo! Y la sala tomó una iluminación especial (un conserje del opus dei se encargaba de los efectos especiales) y la gente exclamaba ¡ay la hostia! pero siempre en el contexto del respeto y la admiración devota. La asistencia, seguidora de Kichi, exaltada, gritaba: diga que sí, señor juez, que tiene usted más razón que un santo.
Y el juez volvía a la carga: ave maría purísima, ¿alguien osa dudar que fue la virgen quien obró varios milagros como el acabar con la peste, la fiebre amarilla y minimizó el maremoto que asolaron la ciudad en siglos pasados? Como dios pintó a Perico que mi laica neutralidad barrerá a ese puñado de agnósticos y enviados del demonio en un santiamén.
Y así, golpeando con su mazo el juez gritó: A dios rogando y con el mazo sentenciando, y se les va a quitar las ganas de dudar a estos listillos y listillas, nada de a dios gracias, ni de que dios aprieta pero no ahoga, ni de que dios proveerá, ni de por la gracia de dios, ni de que dios te lo pague; ¡6000 eurazos de costas! y vamos espabilando.
Y, además, para que se vea que en esta tan aconfesional Justicia española no guardamos rencor, dios mediante nos vamos al bar, que paga Europa Laica, y echamos unos vinos. ¿Fruto de la vid y del trabajo del hombre? Se apresuró a preguntar Kichi. Pues claro, ¡hombre de dios!, que además también de paso celebramos lo de las armas a los saudíes.

domingo, 16 de diciembre de 2018

Juntos, together, ensemble, zusammen.


En los tiempos que corren nada es más corrosivo para el progreso de la humanidad que la división, la separación, la desconfianza. Lo dice la canción, “realizaron la labor de desunir nuestras manos, y a pesar de ser hermanos, nos miramos con temor”. Qué bien, con qué claridad Pablo Milanés deja constancia de cómo las colonias latinoamericanas españolas fueron divididas en estados que pronto se enfrentaron entre ellos.

Esta división y desconfianza nace del nacionalismo que inculca la diferencia como elemento de oposición entre personas y pueblos. Los vientos de nacionalismo inflaman los corazones y  anulan la razón como bien sabían Hitler y Goebbels y de lo que alertó el prestigioso historiador Johan Huizinga: “lo mágico y lo fantástico, encumbrándose en el humo de los apetitos fogosos, oscurece el entendimiento cuando el mito suplanta al logos”. Tristemente, con el nacionalismo la irracionalidad termina con la razón.

En la Unión Europea todos los partidos de ultraderecha claman por la destrucción del marco de convivencia que, con todos sus defectos, los europeos han construido juntos durante tantos años de paz desde la Segunda Guerra Mundial. Con el culebrón interminable del Brexit se ha abierto la puerta de un túnel que lleva a no se sabe dónde a los ciudadanos británicos. La única certeza es que al final de ese túnel Gran Bretaña será más débil y la Unión Europea también, y que todos perderemos. También Trump reivindica la unilateralidad y el aislamiento internacional de EE. UU., enfrentándose a la Unión Europea, abriendo guerras comerciales con China, insultando a los latinoamericanos, pero perdonando a sus aliados saudíes que descuarticen a periodistas molestos...

Como precisamente eso, la unilateralidad, es lo que pide VOX en sus “100 medidas para la España viva”, nos tememos que muy pronto formará parte de las reivindicaciones políticas del PP y de Ciudadanos. Ya hablaremos de ese “programa”, carente de medidas concretas para mejorar la vida de los españoles, un tercio del cual es mentira, otro tercio propuestas que no se pueden cumplir y el otro una fanfarria nacionalista llena de odio al diferente. 

Valgan por ahora estas muestras del programa de VOX. “Punto 33. Suspender el espacio Schengen”, lo que dificultará los movimientos de millones de españoles emigrantes y españoles turistas que viajan por motivos de ocio y trabajo o para reunirse con sus familias. ¿Querrían nuestros camioneros volver a detenerse durante días cada vez que tuvieran que atravesar una frontera europea? “Punto 99. Incidir en la bilateralidad en las relaciones internacionales, abandonando organismos supranacionales si son contrarios a los intereses de España”. Como en cualquier comunidad de vecinos, en cualquier organismo supranacional se toman decisiones que no siempre son del gusto de todos. ¿Se imaginan a España fuera de la ONU, de la UE, de los tribunales internacionales de justicia, de la Cumbre del Clima, al igual que hace Trump? Por cierto, hablando de tribunales internacionales, miren el punto 91 de su programa: “Recuperar la soberanía nacional en la aplicación de las sentencias de nuestros tribunales”. Veamos… el Tribunal Superior de Justicia de la Unión Europea sentenció que las cláusulas suelo que los bancos españoles imponían a los hipotecados eran ilegales y abusivas. Bueno, pues si fuera por VOX los bancos se quedarían con los 4.000 millones de euros que han estafado a miles de familias españolas

No se nos olvida que los nacionalismos excluyentes se retroalimentan, y que dando de comer al nacionalismo ultraderechista del “a por ellos” tenemos la mano del iluminado Torra, alguien al que se le ocurre pedir a los catalanes que estén dispuestos a asumir todos los sacrificios e imitar el ejemplo de la guerra civil eslovena. Sobran palabras. 

Terminamos de nuevo con Huizinga: “la diversidad es siempre más valiosa y más fecunda que la identidad”. Seguramente este pensamiento no le gustará a VOX. A Huizinga le costó el internamiento en un campo de concentración nazi. Nosotros estamos con el historiador holandés: los seres humanos, los ciudadanos europeos, los ciudadanos del mundo, somos hermanos. ¿Estamos mejor unidos resolviendo juntos nuestros problemas, o enfrentados creándonos problemas mucho más graves?



 

sábado, 8 de diciembre de 2018

SEAMOS VIENTO

Vale, ya tenemos a la extrema derecha en las instituciones a cara descubierta. A cara cubierta ya la teníamos, porque Vox es un retoño del PP, criado en los pechos de Esperanza Aguirre y Aznar, y Ciudadanos se estrenó en las elecciones europeas del 2009 presentándose en coalición con la formación ultraderechista Libertas. O sea que realmente no asistimos a la irrupción de nada nuevo, sino más bien a una “salida del armario”, a un desenmascaramiento…
            Y mientras los cruzados neofranquistas preparan, con su habitual desparpajo, la Reconquista del solar patrio, en la izquierda permanecemos ensimismados en nuestro propio ombligo, perdidos en infinitos y extenuantes debates con nosotros mismos, absolutamente desorientados, como si con el batacazo de las elecciones andaluzas hubiésemos perdido de repente el norte. Sin embargo, salir del bucle y reencontrarnos con nuestro norte no es tan difícil. Es tan sencillo (y apasionante, y motivador, y reconfortante…) como hacerle caso a Gandhi y “ser el cambio que deseamos para el mundo”.
            Reivindicamos la igualdad. Pues bien, seamos la igualdad. Reneguemos de verticalismos, de oscuras estrategias de poder, de hojas de ruta diseñadas por los aparatos, de simulacros de participación, de amiguismos… Nosotros/as no podemos ser eso. Recordemos que “ni dioses, reyes, ni tribunos” nos tienen que salvar de nada. Por el contrario, recuperemos las plazas como espacio de debate e intercambio, aceptemos el dictamen de las mayorías, valoremos el criterio de las minorías, celebremos la pluralidad, respetemos las trayectorias ajenas… Sin los demás no somos nada.
            Reclamamos libertad. Seamos la libertad. Seamos valientes. No escondamos nuestros principios. No los camuflemos tras pantallas de supuesta corrección política que nos invisibilizan y nos confunden con el resto. No somos centralidad. No engañemos a nadie diciendo que no somos “ni de izquierdas ni de derechas”. Defendamos nuestro modelo de sociedad sin ambages porque, de lo contrario, acabaremos generando una confusión de la que siempre se benefician los mismos, que luego van, plantan un banderusco, excitan los instintos más bajos con cuatro consignas y se llevan el gato al agua.
            Invocamos la fraternidad como uno de nuestros horizontes. Seamos la fraternidad. Superemos los personalismos, pero también los tribalismos partidistas. Nosotros/as no podemos ser territoriales. Denunciemos los nacionalismos de cualquier pelaje. Seamos pueblo. Seamos clase trabajadora. Seamos humanidad. No olvidemos nunca a los 190 millones de migrantes económicos, ni a los 68 millones de personas refugiadas o desplazadas a causa de las guerras, las persecuciones, la intolerancia… Seamos sororidad. Nuestra fuerza depende de que nos percibamos como hermanas y hermanos.
            Demandamos justicia social. Seamos la justicia social. Involucrémonos, en la medida de lo posible, en la lucha por los derechos de los trabajadores/as. Apoyemos, de forma todo lo crítica que consideremos, a nuestros sindicatos de clase. El debilitamiento de las organizaciones sindicales es una de las causas fundamentales del aumento de las desigualdades. Evitemos los discursos antisindicales. No les hagamos el juego a los tiburones de la ultraderecha política y mediática. Y tengamos siempre presente que los nuevos “parias de la tierra”, los nuevos estigmatizados, los nuevos “judíos”… son las personas que abandonan su lugar de nacimiento impulsadas por algo tan humano como el “hambre de futuro”.
            En fin, seamos la lucha que homenajeamos en nuestros mayores, la memoria que celebramos el 14 de abril, la conciencia de un sistema devorado por la corrupción y controlado por las oligarquías. Seamos la razón frente a la superstición y el oscurantismo. Defendamos la cultura y el conocimiento como factores imprescindibles para el progreso colectivo y la emancipación de la clase obrera en particular. Seamos la alegría que se deriva de la coherencia y la solidaridad. Ya lo decíamos. Es muy sencillo. Seamos (en la medida de nuestras posibilidades, los ratos que podamos, de vez en cuando…) lo que decimos que somos. Porque entonces, sólo entonces, podremos ser el viento “que canta y que baila”. Sólo entonces podremos ser “el huracán” que aleje el fascismo y haga respirable el aire de nuestro país.


lunes, 3 de diciembre de 2018

30 AÑOS DE 1 DE DICIEMBRE

Este 1 de diciembre de 2018, ha supuesto que llevemos 30 años conmemorando el Día Internacional de la Lucha contra el Sida.
Qué duda cabe que mucho han cambiado las cosas desde aquel 1988. Ya no hablamos de una enfermedad necesariamente mortal, y hay motivos para soñar con su control. Pero esto último aún no ha llegado, y se ha pasado del pánico atroz de aquellos años, a una relajación y desentendimiento en los actuales, que no aportan nada bueno.
Las administraciones, siguen sin entender que invertir en prevención, supone a la larga no solo ya la mejora de calidad de vida de la ciudadanía que evita la infección y la enfermedad, sino un ahorro económico importante, pues los tratamientos de por vida para personas infectadas, siguen siendo caros.
Pero no, la ceguera de las autoridades y su cortoplacismo, su ansia de reconocimiento para el hoy, evita unas políticas racionales que aborden el asunto con una perspectiva de mejora definitiva e irreversible.
Y todo ello, por no hablar de los recortes que se han venido padeciendo en la investigación, tan necesaria, y que demostradamente ha venido aportando sustanciales soluciones sobre esta grave pandemia.
Con la idea puesta en el fin de la enfermedad para el 2030, este año, el lema de la campaña ha sido “Conoce tu estado”, haciendo una clara alusión a la necesidad de adelantar el diagnóstico, evitando así que las personas infectadas lleguen a desarrollar la enfermedad, y, además, evitando los posibles contagios a otras personas. Se ha detectado el problema de cómo han ido desapareciendo puntos en la comunidad de detección precoz, y cómo a veces la Atención Primaria y sus recortes en medios y personal, dificultan igualmente su labor de prevención secundaria.
A nivel mundial, ONUSIDA sigue proponiendo el plan llamado 90-90-90, que significa:
•Que en 2020 el 90% de las personas que viven con el VIH conozcan su estado serológico respecto al VIH.
•Que en 2020 el 90% de las personas diagnosticadas con el VIH reciban terapia antirretrovírica continuada.
•Que en 2020 el 90% de las personas que reciben terapia antirretrovírica tengan supresión viral.
  
Esto se plantea para todo el planeta, cabe pensarse pues, que los países económicamente más desarrollados, se encuentren por encima de esas cifras. En España, actualmente se cree que estamos entre un 82-94-92 y el 82-80-80 (según comunidades), y quienes conocen el tema, aseguran que debemos aspirar a un 95-95-95 ¿Cómo? Aportando por la prevención primaria (antes de que la infección aparezca) y secundaria (detectando precozmente la infección y evitando que se desarrolle la enfermedad).
De momento, no parece que las administraciones estén por la labor. Basta con mirar lo que está ocurriendo con la Profilaxis pre-exposición (PrEP). Un tratamiento preventivo para que personas que están en muy alto riesgo de contraer el VIH, que ha demostrado su eficiencia y cuyo coste a la larga se ha demostrado que acaba convirtiéndose en ahorro.
Pues sí, 30 años después, el sida sigue generando injusticia social y motivos por los que seguir reivindicando. Ojalá seamos capaces de abrir algunos oídos… y algunas conciencias.